Sea espontánea

feliz-300x300Cuando pienso en niños, la primera palabra que viene a mi mente es simplicidad.

Ellos son tan puros que no saben fingir.

Si dicen una mentira, enseguida los descubren.
Si no les gusta el regalo, se lo dicen con naturalidad “en la cara”.
Si la comida no está buena, no importa quién la haya hecho, lo dicen.

La belleza de los niños está en su forma espontánea de ser.

Con el crecimiento y el descubrimiento de cómo funciona el mundo, esa cualidad se pierde.
Poco a poco, la forma de actuar, que antes era muy natural, se vuelve dura y sin gracia.

En el mundo lleno de reglas y más reglas, aprenden que tienen que decir que es precioso, lo que no se considera precioso.
Que no se puede decir lo que se piensa, sino lo que las personas quieren oír.
Que no hay que estar con la persona que realmente le gusta, sino con quien puede favorecerle en algo…

Y así se pierde lo que es verdadero: la amistad, la alegría y la sinceridad.

No permita que las situaciones la empujen de tal manera que ya no pueda ser usted misma.
No pierda su alegría de reír, conversar, mostrar sus cualidades y también sus defectos.

Claro, ¡todo dentro de un equilibrio!

Ser espontánea es ser sincera, sobre todo.

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