Soy fruto de una violación

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Mi sufrimiento comenzó desde mi infancia, yo soy fruto de una violación y varias veces mi mama intentó abortarme. Mi papa siempre me rechazó, nunca quiso saber de mi, nunca me asumió. Aparte de eso, mi mamá falleció cuando yo tenía 4 años y desde entonces fui a vivir con mis abuelos, y a pesar de ser muy chiquita, sentí mucho la pérdida de mi mama, fui a buscar a mi padre varias veces y él siempre me rechazaba.

Mis abuelos no eran cariñosos y tampoco se preocupaban por mi alimentación, varias veces me debilite y me sentía mal en la escuela.

Desde la muerte de mi madre, mi abuelo empezó a acosarme y eso duró aproximadamente 7 años. Él solo no llego a violarme literalmente porque mi tía llegó en el momento justo. También comencé a estar perturbada espiritualmente, comencé a “ver” a mi mamá, un día hasta la fui a abrazar y ella desapareció, a partir de eso todo comenzó a empeorar, tuve deseos de suicidio, depresión, siempre lloraba.

Me acordaba de mi madre, la extrañaba y me preguntaba por qué todo el mundo tenía padre, madre y yo no los tenía.

En búsqueda de una solución pasé por varias denominaciones evangélicas, pero no encontraba lo que estaba buscando, sentía un vacio enorme dentro mío e intentaba llenarlo con fiestas, sin éxito.

Hasta que un primo que había comenzado a frecuentar la Universal me invitó, y fue allí donde las cosas comenzaron a cambiar. El vacio constante que sentía, se llenó cuando tuve un encuentro con Dios y en ese momento descubrí la verdadera felicidad.

Mi vida fue totalmente transformada, fui liberada de la tristeza, de la depresión y de los traumas. Hoy estoy casada y feliz, Dios me bendijo en todo. En las reuniones del Rahab aprendí a amarme y a valorizarme cada vez más y hoy puedo ayudar a otras mujeres que pasan o pasaron por la misma situación que yo pase.

Soy una sobreviviente.

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